¿POR QUÉ TERAPIA?

Terapia individual

Todos tenemos desafíos

Hay desafíos que nos generan malestar y dificultan vivir una vida plena. Ninguno es tan pequeño como para no prestarle atención, ni tan grande que no pueda ser superado.

Pero ningún desafío va a superarse solo. Superarlos requiere que trabajemos sobre ellos, algo que se hace mucho más accesible cuando contamos con un terapeuta.

Terapia te puede ayudar

Terapia es un espacio seguro en el que puedes hablar de tus desafíos y tus sentimientos sin ser juzgado. Tu terapeuta va a ayudarte a entender mejor lo que te pasa, cómo piensas y sientes, patrones en tu comportamiento y sus raíces.

A partir de ese nuevo entendimiento, juntos van a poder identificar qué cambios puedes realizar (y cómo) para superar tus desafíos, sentirte mejor y alcanzar tus metas.

En terapia puedes adquirir nuevas habilidades orientadas a:

  • Trabajar con tus emociones
  • Modificar hábitos y conductas poco saludables
  • Mejorar tu comunicación y relaciones con los demás
  • Conocerte mejor
  • Enfrentar situaciones difíciles

Contarás con más herramientas para enfrentar desafíos futuros, ya sea que decidas encararlos por tu cuenta o que sigas invirtiendo en terapia como un espacio de crecimiento contínuo.

Mejor con un terapeuta

Quizás ya intentaste solucionar aquello que te preocupa hablando con amigos o familiares, leyendo libros, tomando cursos, haciendo cambios en tu estilo de vida… o simplemente esperando que pase.

Hay desafíos que podemos superar por nuestra cuenta, pero en la mayoría de los casos, trabajar con un terapeuta nos ayuda a obtener resultados mejores, más duraderos y en menos tiempo.

Un espacio para tí

Terapia es un espacio en el que puedes compartir todo lo que te pasa, sientes y piensas. A tu propio ritmo. Tu terapeuta podrá entenderte, sin juzgarte ni criticarte.

Tu terapeuta te ayudará a identificar cambios que puedes realizar para superar tus desafíos, sentirte mejor y alcanzar tus metas. Y en terapia vas a aprender nuevas habilidades para generar esos cambios.

Pero depende de tí hacerlo: tu terapeuta nunca te va a obligar a hablar de algo que no quieras.

Tu primera sesión

Antes de tu primera sesión quizás te genere un poco de ansiedad pensar que vas a contarle tus pensamientos y sentimientos más íntimos a alguien que no conoces.

Sin embargo, cuando termina la primera sesión la mayoría de las personas ya siente a su terapeuta más como un aliado que como un extraño, y un gran alivio de haber dado el primer paso para empezar a trabajar en aquello que quiere resolver.

La mayoría de las personas se queda con ganas que llegue la siguiente sesión para poder seguir hablando!

Reconocerlo es el primer paso

Si sientes una sobrecarga en tu día a día y empiezas a tener síntomas físicos, si tienes una tristeza permanente que comienza a interferir con tu vida cotidiana, si cada vez que conoces a una persona nueva te cuesta acercarte, o incluso hablar...

Con estas y otras cuestiones que podrían preocuparte, terapia puede ayudar. Es valioso cuando puedes reconocer que algo te molesta, incomoda o inquieta; animarte a trabajar sobre eso te permitirá encontrar la solución.